Las Botas

    Un grupo de expertos analizan en profundidad las piezas, materiales y funciones de las botas de cuero utilizadas para trekking y montañismo, para llegar a una conclusión: hay una bota para cada actividad. En esta primera parte, se explica la construcción, componentes y funciones de cada parte de una bota.

    Desde las primeras botas de cuero, tanto los materiales como los diseños del calzado para la práctica de deportes de marcha, han evolucionado muchísimo. En la actualidad, debido al auge en la practica del senderismo, entre otros, se pueden encontrar en el mercado cerca de 200 modelos diferentes. Los mas de 30 fabricantes que existen en la actualidad, están empleándose a fondo para conseguir que este tipo de calzado sea seguro, confortable, versátil, resistente, ligero y estético. Aún así, no existe el calzado «Todo Terreno», debemos tener en cuenta que existen diferentes tipos de calzado en función del terreno, clima y practica deportiva.

    PARTES DE UNA BOTA

    La suela

    Es la parte del calzado que pone en contacto nuestro pie con el suelo. Se halla unida a la horma o corte. Y en ella podemos distinguir varias partes:

    Palmillas: son la parte de la bota que le proporciona la mayor parte de la rigidez. Por tanto, dependiendo del tipo de rigidez buscada en cada uno de los modelos, variamos tanto la composición como el grosor y la forma.

    Plantilla: Es la parte de la suela que va a encontrarse en contacto con el pie, y a la que va unido el corte u horma. Las plantillas son importantes en la estabilidad y la absorción del impacto, además tienen una gran influencia en el confort térmico y mecánico ya que determinan como van a distribuirse las presiones en las diferentes zonas de la planta del pie. El espesor de la plantilla y el tipo de material empleado deben colaborar con la entresuela en la amortiguación de los impactos sufridos en la zona del talón, siendo el cuero natural el mejor material que se puede usar para poner en contacto con el pie. Siempre es importante que el diseño de la trasera tenga forma de cazoleta para potenciar la función de la grasa plantar. La plantilla es una parte del zapato que más retiene la humedad, por esto es muy importante que el diseño de la plantilla permita que evacue la humedad y así no produzca daños en el pie, es decir, debe ser capaz de absorber la transpiración adecuadamente. Además de ayudar a absorber el impacto, pueden solucionar muchísimos problemas localizados en las extremidades inferiores, como son: Pies planos (3% de la población), Pies cavos (70%), además de que el 30% de los pies calificados como «normales» son supinadores, pronadores, etc. Todas estas patologías pueden compensarse con plantillas adaptadas al pie. Los grandes deportistas suelen llevar plantillas «correctoras» que sujetan y corrigen el apoyo del pie. Por este motivo seria conveniente consultar a profesionales cualificados: Podólogos.

    Tacón: Tiene como función facilitar la deambulación en la fase de despegue. No debiera tener una altura superior a 2´5 cm, debiendo ser tan ancho como el talón y ocupar la cuarta parte de la longitud del pie.

    Cambrillón: Es una lámina de acero o de plástico muy duro, que va oculta interiormente en la suela, dando rigidez a la zona; está situada entre el tacón y el antepié. Es fundamentalmente para que el calzado se flexione adecuadamente coincidiendo con la zona de la articulación metatarsofalángica.

    Entresuela: Parte de la suela situada entre la plantilla y la suela propiamente dicha. En su interior se encuentra alojado el cambrillón. Es muy importante ya que interviene en la amortiguación de impactos, siempre que supere un espesor mínimo de entre 2 y 2´5 cm.

    Suela propiamente dicha: Es la parte que va en contacto con la superficie del suelo. El material mas empleado es la goma y el caucho con diferentes dibujos y resaltes para proporcionar adherencia al terreno.

    Las cualidades más importantes de una suela apropiada serán:

    -Flexibilidad.

    -Ligereza.

    -Adherencia al terreno.

    -Resistencia al desgaste.

    -Calidad de la estanqueidad en su unión al corte.

    En el caso de las botas de senderismo y montaña, la suela debería ser de goma o caucho. Hace años estaba cosida con la pala con doble o triple costura para mayor refuerzo, esto nos indicaba la alta calidad de un zapato, en la actualidad todavía se usan las costuras (Ej. Camet 6º grado), pero esta más extendido el uso de inyección líquida, (ya que la suela se adhiere al corte en estado líquido), uniéndose fuertemente y provocando la total estanqueidad del zapato.

    El caucho, generalmente sintético, es el producto que mayor adherencia presenta sobre rocas inclinadas, tierra o canchales. Además se le añade carbono para mejorar la resistencia al desgaste. Un tipo de caucho es el Vibram, este es el caucho bidensidad preferido por los entendidos en la materia, por ser el que más adherencia proporciona y más resiste en el tiempo.

    Además de la suela, es muy importante la entresuela. Esta es generalmente de poliuretano o EVA, este material es ligero y a la vez proporciona amortiguación al calzado.

    La suela va a proporcionar adherencia, amortiguación y estabilidad al pie:

    Adherencia: Depende de la dureza, composición y diseño del dibujo de la suela y el tacón. Algunas suelas son «autolimpiables», ya que el perfil del dibujo es de forma cónica, lo que permite que el barro se suelte de la suela con más facilidad o cortados en bisel, lo cual impide que este se pegue. Consiguiendo que la marcha sea más ligera.

    Esto que parece una nimiedad, es de vital importancia, ya que a cada kilometro las botas se mueven unas 2000 veces. Con un peso adicional de solo 200 gramos, esto nos da por kilometro 400 kg. que hay que imponer adicionalmente a cada pie. Si tomamos por ejemplo un número de solo 10 km. al día, tenemos la sorprendente cifra de 40 toneladas de peso diarias que hay que poner adicionalmente en movimiento.

    Amortiguación: En el interior de la suela debe haber un material flexible que absorba los choques y el peso del cuerpo.

    Esta es una cualidad muy importante, ya que el impacto del pie contra el terreno puede provocar importantes lesiones articulares por la repetición. De ahí la importancia de reducir dicho impacto.

    Se deben descartar las cámaras de aire, porque aunque son eficaces en el asfalto y en marchas de corta duración, para el caso que nos ocupa es preferible un calzado de suela firme.

    Estabilidad: Esta ligada a la adherencia, anchura de la superficie de contacto con el terreno y los componentes de la suela.

    Los modelos de suela de caucho de tres o cuatro densidades diferentes proporcionan una estabilidad y absorción casi perfecta.

    El dibujo de la suela influye en la estabilidad, los tacos regulares en los laterales aseguran la estabilidad y precisión de la pisada, mientras que en el centro están orientados hacia delante para facilitar el agarre en la subida y hacia atrás para sujetar el pie en las bajadas.

    Las taloneras de algunos modelos tienen el canto achaflanado en el extremo posterior. Esto facilita al pie su toma de contacto con el terreno cuando camina en horizontal, pero le expondrá al resbalón en el descenso.

    La horma o corte

    Se denomina horma o corte a la parte superior del calzado, cubriendo y envolviendo el pie, y ajustándose en el empeine.

    En el calzado de montaña no es tan importante la estética como el confort y la adecuada absorción de la transpiración del pie. Por este motivo, se debe usar un zapato con la horma adecuada para nuestro pie, lo cual nos proporcionara un mejor control del calzado en todas las situaciones. La comodidad del pie debe ser instantánea, sin tener que esperar una hipotética adaptación de la bota al pie.

    Si la horma no es la adecuada provocara agresiones y rozaduras, esto a su vez provocara una marcha anormal, ya que el pie intentará evitarla. Esta marcha anormal derivara posteriormente en dolores musculares en las extremidades inferiores.

    Mientras que la suela era de goma o materiales sintéticos, la horma debe ser de cuero.

    El cuero posee tres características importantes:

    – Firmeza para la sujeción.

    – Adaptación al contorno con el uso.

    – Porosidad que permite la ventilación del pie.

    Las pieles deben ser siempre naturales, ya que, la porosidad de estas proporcionará aireación y ventilación suficiente para evitar que el pie esté bañado en su propio sudor, y generalmente su grosor varía entre 1,5 y 2,5 mm.

    En muchas ocasiones se utilizan pieles sintéticas, pero sus cualidades son bastante peores, una piel natural tiene una transpiración y durabilidad mayor que una sintética, aunque estas permiten ser lavadas.

    Un zapato de estas características a veces se puede combinar con materiales como rejilla para que sea más fresco, cómodo y transpirable o también con «Cordura» que es un tipo de tela muy dura. También son muy usados los materiales como el «Goretex», que intentan aunar la ligereza, la impermeabilización a la entrada de agua y la absorción de la transpiración.

    La Caña

    Esta es la principal responsable de la seguridad de los tobillos, por este motivo es sumamente importante elegir correctamente la altura de esta en función del terreno por el que se va a andar. Para sostener el pie y darle apoyo una bota debe abarcar hasta más arriba de los tobillos.

    Extender el abrochado por encima del tobillo puede ser necesario cuando caminemos por terreno muy irregular o en marchas de larga duración donde se pueden producir esguinces. Se pretende evitar los movimientos laterales del tobillo pero sin dificultar los movimientos de flexo-extensión.

    En terrenos accidentados una altura de caña de 12 a 15 cm será suficiente, todo lo que supere esta altura sería un peso extra innecesario; ya que como comentamos anteriormente para la suela, un lastre de 200 gramos a lo largo de una marcha de 10 km. se convertirá en un extra de 40 toneladas diarias que deberán movilizar nuestros pies.

    En contraposición, para regiones húmedas y pantanosas (tropicales) una altura de 30 cm. pueden resultar muy apropiada. Un ejemplo lo encontraríamos en las regiones tropicales donde se eligen botas de caña muy altas que sirven de protección contra reptiles venenosos.

    Los expertos recomiendan el uso de calzados tipo zapato o semi-bota para hacer senderismo. Dependiendo de cómo sea el terreno por el que se va a andar se deberá proteger mas o menos el tobillo con una semi-bota o con un zapato de los denominados «walking-adventure» para terrenos poco accidentados.

    Para analizar la caña la vamos a dividir en dos partes: cubierta exterior y forro interior. Aunque según la bibliografía que se consulte se pueden encontrar tres partes: cubierta exterior, membrana impermeable y transpirable, y el forro o botín interior.

    Cubierta exterior: Esta parte del calzado desempeña una función protectora contra golpes y de sujeción del tobillo y el pie. Para su elaboración se emplean numerosas fibras sintéticas como son el Nylon, Cordura, Confortex, Sympatex, Goretex, Hightex, Hollofil, Thermolite, Thermax y otros, combinadas con cuero.

    Estos tejidos sintéticos son resistentes a las abrasiones propias de la marcha y además proporcionan impermeabilidad ya que impiden la entrada del agua al interior del calzado. Además, como ya hemos comentado proporcionan seguridad y sujeción al tobillo y al pie; para esta función normalmente se combinan con el cuero. El cuero es un material que ofrece estabilidad y seguridad al pie a la hora de caminar y además transpira como muchas de las fibras sintéticas.

    También podemos encontrar diferentes tipos de cuero, como por ejemplo el Nobuck, Flor, corteza, etc. En este tipo de calzado el cuero se encuentra tratado hidrofugamente para hacerlo impermeable al agua. El espesor del cuero varia entre 1,6 y 2,5 mm, según el modelo y el uso que tenga el calzado. Además puede presentarse en serraje (sin curtir: transpira más) o curtida. No debemos olvidar que para que el cuero mantenga sus propiedades (hidrófugo y transpirable) debemos cuidar cuidadosamente nuestro calzado, hidratándolo con cremas y grasas animales destinadas para estos efectos. Eso sí, el cuero es un material más pesado y rígido que los materiales sintéticos, pero más resistente y seguro.

    El forro interior: Está formado también por fibras sintéticas, encontrando una gran variedad de estas: Sympatex, Confortex, Goretex, Puratex, Adidex, etc. Diferenciándose de las de la cubierta externa, ya que estas absorben el sudor de los pies y ayudarán a mantener los pies secos. Algunas son lavables, con agradable tacto e incluso antibacterianas.

    Los refuerzos

    Son la puntera, la talonera y el cambrillón. Así pues, los contrafuertes son trozos de material fino y rígido adheridos a la puntera y talonera dando forma y potencia a la punta de los dedos y manteniendo el talón asentado firmemente en la talonera del zapato.

    En un zapato de senderismo los refuerzos son importantes para mantener la forma del zapato y para evitar un mal movimiento del pie. Es muy importante que el zapato sea cómodo y confortable, para lo que se debe poner un refuerzo en la puntera y otro en el talón, aunque no es necesario un refuerzo en el lateral del zapato.

    La lengüeta

    Esta pieza cubre el empeine, se construye de manera que impida la entrada de humedad exterior y protege el empeine de posibles golpes, además de impedir que los cordones lesionen la piel. Si la lengüeta está excesivamente acolchada restara firmeza al apretado de los cordones aunque protegerá y absorberá mejor los posibles impactos.

    Ojales, anillas y corchetes

    Podemos encontrarnos con tres tipos de sujeción para cordones. En algunos modelos encontramos ojales remachados (orificios en el material), aunque se encuentra en desuso en este tipo de calzado.

    También se usan anillas de metal o de tela y los corchetes. Los corchetes tienen la ventaja de que los zapatos pueden abrocharse y desabrocharse rápidamente, aunque por otro lado los cordones se desgastarán más deprisa, que si se usan anillas. En la mayoría de las botas encontramos una combinación de corchetes y anillas. Encontrando las anillas en la zona de las orejas, ocupando aproximadamente 2/3 del empeine, siendo necesario un mínimo de 4 o 5 anillas en hilera para proporcionar un buen agarre. Las anillas suelen ser de metal, aunque actualmente están fabricándose modelos con anillas de tela, ya que facilitan el apretado de los cordones y disminuyen el peso y el coste del zapato. Mientras que los corchetes los encontramos más arriba, desde la altura de los maleolos, proporcionando una mayor facilidad y agilidad para aflojar los cordones, mientras estos quedan bien sujetos por abajo mediante las anillas.

    LA ELECCION DEL CALZADO

    A la hora de elegir el calzado para practicar el senderismo, se debe tener en cuenta que no existe un calzado que sirva para todo, debemos valorar varios aspectos:

    1. El terreno.

    2. El clima.

    3. La duración de la marcha.

    1. Dependiendo del Terreno:

    Sería aconsejable tener dos tipos de botas distintas, una para trazados cómodos y fáciles y otras para terrenos más accidentados y escabrosos.

    1.1 Caminos bien trazados, cómodos, poco accidentados:

    Debe ser ligero, transpirable y podremos guiarnos por la estética teniendo en cuenta que debe ser muy confortable.

    La suela debe ser flexible, y no es necesario que sea recambiable.

    El tacón será achaflanado, para facilitar el gesto, en terreno llano.

    La caña debe tener una altura que ofrezca una ligera sujeción del tobillo, debido a que se trata de terrenos fáciles.

    1.2 Caminos y terrenos muy accidentados: (Karst cortante, pedrizas, tarteras, canchales, pastizales deslizantes, bosque, sotobosque, etc)

    Deben ser lo más ligeras posibles.

    La suela deberá ser gruesa para protegernos de los cantos afilados de las rocas, pero manteniendo la movilidad de la articulación metatarsofalángica. Podrá ser recambiable.

    La talonera será robusta para brindar seguridad cuando la pierna adelantada reciba el peso corporal.

    El tacón no será achaflanado.

    2. Dependiendo del clima:

    2.1 Clima caluroso y seco:

    Deben ser ligeras y cómodas.

    Es importante que sean muy transpirables, por eso debemos mantener en buen estado las fibras sintéticas, limpiándolas para que el polvo no obstruya los microporos por los que transpiran.

    2.2 Clima lluvioso y húmedo:

    Es muy importante que el corte sea impermeable. Evitando las costuras por donde se puede filtrar la humedad por capilaridad.

    Se recomienda el cuero tratado y los modelos con casco de poliuretano en la unión de la suela con el corte.

    2.3 Clima nevado:

    Lo más importante es la protección contra el frío y la humedad y la comodidad

    Debe ser una bota robusta, donde el cuero tratado hidrófugamente y el plástico serán los materiales mas idóneos.

    El cuero transpira y se adapta bien pero pesa más y es más caro que el plástico.

    2.4 Climas Tropicales:

    Se deben usar botas de goma hasta la rodilla, ya que además de proteger contra la humedad, nos protegerán de reptiles venenosos.

    3.Dependiendo de la duración de la marcha:

    3.1 Menos de 4 horas:

    Calzado ligero y flexible.

    No son necesarias amortiguaciones extras.

    3.2 Entorno a 8 horas:

    Calzado ligero.

    Suela mas gruesa que en el caso anterior pero respetando movilidad de la articulación metatarsofalángica.

    La altura de la caña debe sujetar bien el tobillo, ya que con la fatiga aumenta el riesgo de esguinces.

    3.3 Mas de 8 horas:

    Suela gruesa, para proteger la planta del pie pero manteniendo movimiento de la AMF.

    Sistemas de absorción de choque en la suela o en la plantilla, sobre todo en el caso de terrenos abruptos o de llevar mochilas de más de 10 kg.

    La caña debe ser alta y robusta, para evitar esguinces.

    Cuidados y mantenimiento de las botas

    Llevando a cabo una adecuado mantenimiento de las botas conseguiremos alargar la vida útil de estas. Así pues, enunciamos unos consejos prácticos:

    1. Tras su uso, deja airear y secar la humedad de forma natural. No aceleres el secado acercándolas a una fuente de calor, porque las pieles se deshidratan y acartonan.

    2. Elimina la humedad interior rellenando la bota con papel de periódico.

    3. Cuando estén secas, cepíllalas suavemente para retirar la suciedad.

    Límpialas sólo con un paño con agua tibia o ligeramente jabonosa. Las ceras, siliconas y grasas pueden cerrar los poros y estropear el tratamiento impermeabilizante de materiales como el Gore tex.

    Atención a los calcetines

    Los calcetines han ido evolucionando con el tiempo, tanto en las formas como en los materiales. Así a los clásicos de algodón y lana se han ido incorporando en los últimos años los de fibras y tejidos artificiales. En la actualidad los distintos diseños y colores nos hacen muchas veces relegar su verdadera importancia a un segundo plano en beneficio de la estética. No todos los calcetines son iguales, ya que existen un gran número de modelos en función del clima y el ejercicio practicado.

    Entre sus muchas funciones encontramos:

    Evitar rozaduras.

    Favorecer la transpiración.

    Absorber el sudor y la humedad.

    Proteger del frío exterior.

    Antes la gente utilizaba varios calcetines, unos encima de otros, para combatir el frío. Ahora existen calcetines que protegen en situaciones de bastante frío y también existen calcetines interiores para utilizar debajo de los calcetines normales, finos, sin costuras y transpirables, como por ejemplo los «Coolmax». Casi todos estos calcetines están formados por mezclas de fibras naturales y artificiales, aunando las mejores características de los dos tipos. Como son el ejemplo de la lana y el polipropileno; la lana es muy caliente y sigue proporcionando calor aun incluso mojada, aunque presenta el problema de elevar su peso al mojarse, y el polipropileno de mucho calor pero no empapa.

    De esta forma, mezclando estos dos tipos de fibras en porcentajes distintos se obtienen diferentes cualidades, por ejemplo en una mezcla al 50% tendríamos un calcetín que nos dará mucho calor con una ligereza relativa media y que evita la absorción de humedad, separando esta humedad del pie y ayudando a la rápida evaporación de la misma, aumentando la sensación de calor y comodidad. De todas formas, es preferible usar solamente un calcetín, ya que el uso de calcetines dobles puede provocar pliegues molestos que provocarán a la larga lesiones.

    En el momento de adquirir un par de calcetines debemos tener en cuenta unas normas:

    Deben ser de la talla adecuada.

    Deben ajustarse al cuerpo sin formar pliegues y dejando libre los dedos.

    Deben poder lavarse evitando los productos abrasivos.

    Deberán ceñirse a la pantorrilla pero sin apretar excesivamente para no impedir el buen riego sanguíneo.

    Si se usa un solo calcetín, el relieve del dibujo o canalá será mínimo y la superficie interior debe ser rizada.

    Algunos autores hablan de la conveniencia del uso de la media, ya que se puede mantener bajada durante la marcha y subirla en las paradas, evitando de este modo el enfriamiento de los gemelos..

    Tomado de: barrabes.com

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *