Como Vestirse en la Montaña

    En la montaña, es constante la exposición a las distintas condiciones atmosféricas, desde la lluvia a cántaros, al granizo, la nieve o la brisa fresca, hasta el sol ardiente. Para afrontar condiciones climáticas tan variadas, la indumentaria funcional moderna debe poder satisfacer las más variadas necesidades.

    Indumentaria por capas

    Es verdad que el confort también depende del grado térmico, pero no existe una prenda de vestir perfecta que garantice la temperatura adecuada en cualquier situación porque el clima exterior varía continuamente y porque cada uno de nosotros produce más o menos calor según el grado de actividad. Precisamente por eso, la indumentaria conocida como «estilo cebolla» (es decir utilizando varias capas de ropa) sigue siendo la más eficaz. El principio es sencillo: es mejor muchas capas finas en lugar de pocas capas pero gruesas. En general, el modelo a seguir y, evidentemente, adaptar según las condiciones del momento, contempla las siguientes capas:

    1ª capa:

    Prenda en microfibra que está en contacto directo con la piel (por ejemplo poliamida, poliéster o fibra natural como la lana) larga, corta o poniéndose ambas la una sobre la otra.

    2 ª capa:

    – Prenda ligera en fleece, como un jersey con cremallera, una chaqueta en Polarlite® micro o thermic o una camisa en Polarlite® fine o Polartec® Classic 100.

    – Prenda caliente en fleece como una chaqueta, un jersey en Polarlite® classic o Polartec® Classic 300

    3ª capa:

    Indumentaria funcional resistente y anti-viento como las prendas Softshell, Polartec® Powershield® o Polartec® Wind Pro, las cuales cuando no llueve sustituyen a la cuarta capa.

    4ª capa:

    Funcional y resistente al agua y al viento como las prendas en GORE-TEX® o POWERTEX®. Naturalmente, según las condiciones exteriores, cada una de las capas se puede llevar sola. En caso de frío seco, las chaquetas con relleno ofrecen un excelente aislamiento térmico, pero si la actividad es muy intensa podrían ser demasiado calientes; por eso, son más adecuadas en las paradas o en acampada, como por ejemplo de noche junto con el saco de dormir. Según el tipo de empleo, el principio «estilo cebolla» incluye distintas capas de ropa, cada una de ellas con una función bien concreta. El objetivo es mantener una temperatura agradable para que el cuerpo pueda alcanzar las mejores prestaciones con el máximo confort.

    1. Ropa funcional (1 ª capa)

    La primera capa, la que está en contacto directo con la piel, está formada por ropa funcional realizada en distintos tejidos de fibra sintética o mixtos, todos ellos capaces de eliminar la humedad (sudor) de la piel, sin absorberla como en el caso del algodón. Distribuyendo la humedad sobre una superficie mayor, la ropa funcional en fibra sintética favorece una rápida eliminación del sudor. Esta propiedad, además de impedir el enfriamiento del cuerpo por el efecto del frío de la evaporación, permite ahorrar energía y mejorar las prestaciones. Además de ser antibacteriana, casi toda la ropa funcional presenta costuras planas para reducir los molestos roces sobre la piel.

    2. Capa aislante (2 ª capa)

    También para ésta capa se utilizan tejidos realizados en fibra sintética. Una capa intermedia con buenas propiedades aislantes es el fleece, el cual, elaborado en varias formas y versiones, se puede utilizar en numerosas circunstancias.

    Lo que aúna a los distintos tipos de fleece son las mismas ventajas que ofrece la ropa interior funcional: secado rápido, peso reducido, aislamiento térmico incluso en caso de fuerte humedad, suavidad, tratamiento fácil y robustez. En lo referente a capas aislantes, una buena alternativa son los indumentos rellenos de plumas o fibra sintética, los cuales, a pesar de retener eficazmente el calor, a menudo ocupan mucho espacio y a veces son demasiado calientes para determinados tipos de uso.

    3. Protección frente al viento y la intemperie (3 ª y 4 ª capa)

    Esta es la capa más exterior y por tanto la más expuesta a la intemperie. También en este caso, existen distintos tipos de productos que, según el empleo previsto, se realizan en materiales antiviento o impermeables:

    A. Para la indumentaria antiviento se utiliza a menudo el Windstopper® de la empresa Gore o productos análogos como el Power Shield® de Malden Mills. Se trata de materiales 100% antiviento, capaces de proteger el cuerpo del enfriamiento debido al viento («efecto windchill»), aunque las ventajas no terminan aquí: el efecto hidrorrepelente es excelente (¡hidrorrepelente pero no impermeable al 100%!) como en el caso de los indumentos Softshell; buena transpirabilidad, máximo confort y versatilidad.

    B. En cambio, en lo referente a nuestra indumentaria impermeable es fundamental impermeabilizar todas las costuras, las cuales se encintan y se sellan internamente. En general, los materiales impermeables se distinguen entre «transpirable» y no «transpirable»; pero hay que tener cuidado porque el término «transpirable» en realidad no es del todo correcto. El término más adecuado es «permeable al vapor de agua». Se trata de una propiedad determinada por la estructura de las membranas o de los revestimientos microporosos, o sea, dotados de poros de una dimensión que permita que salga el vapor de agua sin permitir la entrada de gotas de agua.

    Para garantizar el proceso de eliminación del vapor de agua, es necesario que se den determinadas condiciones: la temperatura interior debe ser superior a la exterior para poder garantizar una mayor presión. Por eso, a veces puede suceder que incluso una excelente membrana GORE-TEX® «no funcione» (el clima caliente y húmedo de los trópicos es un buen ejemplo).

    Incluso en condiciones excelentes, el grado de «transpirabilidad» siempre es limitado. Actualmente, los valores máximos alcanzados en una hora varían entre 200 y 300 gramos de vapor por m², aunque muchas actividades como el excursionismo, el ciclismo o el esquí conlleven una mayor sudoración que puede alcanzar incluso los dos litros de sudor por hora. Para mantener una temperatura agradable incluso en este tipo de situaciones es necesario llevar ropa interior adecuada y capas intermedias funcionales.

    Actualmente, los expertos están intentando definir un valor unitario para medir el grado de eliminación del vapor de agua de un material. El valor RET (Resistance to Evaporating Heat Transfer) mide en una prenda de vestir acabada (es decir, no sólo en la membrana) la resistencia de un material a la eliminación del vapor de agua, un proceso que se puede favorecer con distintas soluciones como las cremalleras bajo las mangas o los bolsillos de ventilación.

    Tomado de: salewa.com


    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *