Aclimatación al Frío

    El hombre es un homeotermo, es decir, que su temperatura central debe mantenerse constantemente a 37º C. La temperatura central es la de los órganos nobles (cerebro, corazón, pulmones, hígado y riñones).

    La lucha contra el frío se hace de dos maneras: por redistribución de la sangre caliente en el interior del cuerpo, a expensas de la periferia y, por un aumento de la producción de calor en el organismo.

    Los congelamientos son indicadores del sacrificio de la periferia.

    La hipotermia es la falla de los mecanismos de termorregulación.

    La percepción del frío

    La sensación de frío está relacionada con la velocidad de enfriamiento de la superficie de la piel. La información térmica la dan corpúsculos termosensibles situados en la dermis y ligados al centro de termorregulación situado en el cerebro. Las terminaciones nerviosas de percepción del frío informan al cerebro de un enfriamiento brusco. La reacción es inmediata: escalofríos y temblores.

    Velocidad de enfriamiento

    En la montaña, tres factores influyen en la velocidad de enfriamiento: la temperatura, el grado de humedad del aire y la velocidad del viento.

    La temperatura disminuye en promedio entre 0,5 y 1º C cada 100 metros. La conductividad térmica del agua es 20 veces mayor que la del aire, lo que explica que un frío húmedo sea menos tolerable que un frío seco. A medida que subimos este factor de enfriamiento disminuye en intensidad. A 2000 metros la humedad relativa disminuye a la mitad, y bajamos a tres cuartos en los 4000 metros. El viento, por el contrario, se intensifica con la altura: mientras más importante sea la superficie de exposición al viento, mayor será la velocidad de enfriamiento del organismo

    Las reacciones del organismo al frío

    El hombre es un homeotermo que sólo puede vivir en una gama térmica muy estrecha alrededor de 37ºC. Permanentemente debe administrar su capital térmico, el cual debe permanecer invariable, tanto en calor como en frío. Cuando, en frío, las pérdidas sobrepasan a las ganancias de calor, el organismo reacciona de dos formas:

    – Limitando las pérdidas mediante la disminución del caudal sanguíneo cutáneo.

    – Aumentando la producción interna de calor: termogénesis.

    a). Disminución del caudal sanguíneo cutáneo: La piel modifica permanentemente sus intercambios térmicos con el medio ambiente, para amortiguar las variaciones de temperatura del núcleo central que contiene los órganos vitales. En la lucha contra el frío, la piel menos irrigada, es menos eficiente conductora de calor. En un ambiente frío, una piel fría constituirá una barrera eficaz contra las perdidas de calor del organismo. Los primeros sitios víctimas de esta vasoconstricción son las extremidades, los piés y las manos.

    b). La termogénesis: Es el aumento de la producción de calor en el interior del organismo puede ser voluntario o involuntario.

    La termogénesis voluntaria: El esfuerzo muscular produce calor como desecho energético. El ejercicio producirá luego un flujo de calor en el organismo. Es un excelente medio de calentamiento, pero conviene saber que consume energía. Los alimentos aportan, aparte de su valor nutricional, una ganancia de calor durante la digestión. Llamamos «acción dinámica específica de los alimentos (ADE)» al suplemento calórico aportado por la ingestión de alimentos, que se traduce en un aporte inmediato de calor al final de la comida. Los prótidos tienen una ADE superior a la de las grasas y azúcares.

    La termogénesis involuntaria: Dos mecanismos intervienen por vía refleja: uno mecánico «el temblor térmico» y otro endócrino por «secreción de hormonas que estimulan el metabolismo».

    El temblor térmico: Es una contracción involuntaria de los músculos, rítmica y de corta duración, tendiente a producir calor. Estas contracciones musculares autónomas cumplen un papel muy importante en el mantenimiento de la homeotermia. Son inhibidas por la hipoxia, lo que explica la disminución de las posibilidades termoreguladoras en frío a gran altura.

    Secreciones hormonales durante una exposición al frío: Su intervención en la lucha contra el frío tiende a aumentar el conjunto de metabolismos con el objeto de producir más calor.

    Tres clases de hormonas están esencialmente implicadas:

    La adrenalina y noradrenalina, segregadas por las glándulas suprarrenales, aumentan el grado de temblor espontáneo. Por otra parte ayudan en esta contracción poniendo más nutrientes a disposición del músculo. La adrenalina y noradrenalina facilitan la liberación de glucosa a partir de las reservas musculares y hepáticas, y la liberación de ácidos grasos a partir de grasas de reserva. La glucosa y los ácidos grasos son los dos alimentos del músculo.

    Las hormonas tiroideas, actúan en cooperación con la adrenalina elevando el nivel metabólico del organismo. Las personas que sufren de hipertiroidismo tienen siempre calor.

    La cortisona es segregada también por las glándulas suprarrenales. Por su acción generalizada, interviene a todo nivel para la defensa del organismo. Facilita el conjunto de procesos de la termogénesis involuntaria.

    Tomado de: cumbreaventuras.com.ar

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